El Eje Cafetero es un triángulo geográfico y paisajístico declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. que hay quien afirma que irradia una energía especial. Seas o no un místico, enseguida te darás cuenta al aterrizar de que el aire que se respira te insufla de vida, en parte por el aire puro que llega de la Cordillera Central de los Andes y el espectacular parque nacional de Los Nevados.
La zona está plagada de las esbeltas palmeras de cera. Miden entre 60 y 80 metros y desde los años 50 es el árbol nacional colombiano. También brotan bosques de niebla y orquídeas salvajes a las que acuden coloridos colibríes, así como coloridos pueblos de calles coloniales donde tomar la típica mazorca asada o una empanada de bombilla con ají –llamadas así por el sistema de alta tecnología que utilizan para mantenerlas calientes– y por supuesto un zumo (jugo) de frutas.
Por último, el café, que aquí crece en las mejores posibles, con humedad a más de mil metros de altitud y sin oscilaciones climáticas de una estación. Además, por ley, solo se planta de la especie arábica, que ni deja amargor en el paladar ni pone de los nervios (como la robusta). Un «tinto» aquí (como llaman al café solo), te sabrá a gloria.









