Tomando como base las haciendas convertidas en hoteles boutique de la península del Yucatán, te proponemos salir del mix playa y sol por un rato. Antes de esos merecidos días de relax queremos que descubras la riqueza caleidoscópica de este territorio donde se funde el mundo prehispánico y la herencia colonial en ciudades y pueblos con otro tempo vital (Mérida, Valladolid, Izamal…). Donde su refrescante gastronomía te deja atónito a cada bocado (saborea los panuchos, los tacos de cochinita pibil, el agua de chaya, la sopa de lima…). Y donde un baño en las aguas dulces de los cenotes llega a purificar tu alma (prueba el ritual de purificación maya).
Los yacimientos de Chichén Itzá –“la boca del pozo de los brujos de agua” en idioma maya, ya abandonado cuando llegaron los españoles– y de Uxmal –con su fascinante sistema de almacenamiento de agua a través de los ‘chultunes’ y ‘bukteoobobs’– te mostrarán el pasado esplendor del imperio maya, y las mencionadas haciendas, la inesperada riqueza que trajo la explotación de la industria henequenera, dedicada a la producción de la fibra del sisal. De tantas emociones nos acordaremos a orillas del mar, para disfrutar del cóctel perfecto de descanso y más descanso.














