Culturalmente, Vietnam tiene su núcleo fundacional en el centro del país, en un paisaje en que la montaña llega hasta tranquilas playas y se alzan dos ciudades indispensables para entender los derroteros por los que ha transitado en la historia.
Hué fue la capital imperial bajo la dinastía Nguyen, entre los siglos XIX y XX. Ese glorioso pasado se condensa en la Ciudad Púrpura Prohibida, un gran complejo de templos, pabellones, jardines, fosos, muros, tiendas, museos, mausoleos y galerías. Con otra particularidad: se diseñó de acuerdo a lo que dictaba los rituales adivinatorios de la geomancia, esto es, del Feng Shui, sistema de pensamiento de origen taoísta fundamentado en la ocupación armónica y consciente del espacio. El ‘mindfulness’ de la arquitectura y la decoración.
Hoi An fue un importante puerto comercial en siglos pasados y su barrio antiguo se mantiene en magnífico estado de conservación, plagado de múltiples influencias, pues por aquí pasó medio mundo y aún lo sigue haciendo, pendiente más que nunca del encanto de sus tiendas, pagodas y callejuelas. La deliciosa comida callejera vietnamita seguro que también os anima el espíritu. Además, Hoi An es un atractivo destino de playa. Sus aguas no son cristalinas como en el sur pero valen más que de sobra para darse un chapuzón y descansar en la arena. En definitiva, un magnífico alto en el camino.








