El pulmón verde de la tierra tiene su capital en Brasil: Manaos. Hasta allí volarás para emprender la gran aventura de recorrer el Amazonas y el río Negro a bordo de una embarcación de madera clásica de 34 metros de eslora y tres mástiles. Dotada de confortables camarotes, te llevará plácidamente hasta el archipiélago fluvial más grande del mundo –las Anavillhanas–, y a internarte en canoa por los sonidos de la noche, además de pescar pirañas.
Durante los 4 días que dure la travesía también tendrás la oportunidad de contemplar la salida del sol mientras las aves celebran con sus cánticos la llegada de un nuevo día, visitar una comunidad indígena para conocer su estilo de vida, recorrer senderos selva adentro, contemplar los delfines rosados o alimentar a la arapaima, un pez que llega a pesar 200 kg y alcanzar los 2,5 metros de longitud. La navegación por el Río Negro culminará en la “unión de las aguas”, el punto donde el Negro y el Solimões se entremezclan para formar el Gran Río Amazonas, a solo unos kilómetros al sur de Manaos.
Esta ciudad también merecerá la pena visitarla. A finales del siglo XIX se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en la urbe de mayor sofisticación del sur de América. ¿La razón? El caucho, que financió un teatro de la ópera construido con los materiales más exquisitos traídos de Europa, que visitarás junto al mercado municipal y el museo indígena.










