La península malaya, destino total
Malasia lo tiene todo, incluso sin volar a Borneo y quedándote en el continente, donde planteamos una ruta entre la tumultuosa Kuala Lumpur y las tonificantes playas del mar de Andamán. Aterrizaremos en la moderna capital de Malasia para bucear en su pasado y su presente. Lo primero en la bulliciosa Chinatown, su barrio colonial de ornamentadas fachadas y conociendo sus templos taoístas e hinduistas; la ciudad nació como un asentamiento minero con trabajadores chinos y su riqueza pronto atrajo etnias de otras partes de Asia. Lo segundo, ante las Torres Petronas, dos gigantescas velas de cera que simbolizan el fulgurante crecimiento económico del país.
La ruta más cultural del viaje continúa hacia Malaca, ciudad de vital importancia para el control del congestionado estrecho del mismo nombre. Así, la huella portugueses, holandeses e ingleses resulta muy patente. Y dado este contexto portuario, proponemos dormir en un edificio que fue almacén de harina.
Para tomar aire en mitad del itinerario, ascendemos a Cameron Highlands, una pequeña Inglaterra entre campos de té que parecen jardines. Seguimos hacia George Town, la capital de la isla de Penang, que tras ser declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 2008 ha vivido un renacer gracias a la labor de restauración en el entorno de The Esplanade, el primer lugar de la península malaya donde se asentaron los británicos, a finales del XVIII. Además, es la capital gastro del país, de nuevo con una riquísima combinación de variadas influencias geográficas. Finalizamos el viaje disfrutando de unos días de absoluto relax en la isla de Langkawi, con una bellísima playa de arena blanca donde practicar buceo y snorkel y tiempo también para explorar un interior al que se asciende en teleférico y se observa desde las alturas caminando por un puente peatonal de vértigo.
















