Cuzco y Machu Picchu: en busca del Templo del Sol
La llegada a Cuzco te transportará al corazón de la civilización andina prehispánica, un crisol cultural que sirve de base para explorar maravillas arqueológicas tan conocidas como Machu Picchu y tan fuera del radar turístico –y por eso tan maravillosas– como las ruinas de Machu Colca. Rodeada de pardas montañas, la Roma de los incas, a la que consideraban el centro del mundo, se eleva en un hermoso valle a 3.400 metros de altitud, donde te esperan el Templo del Sol, la Catedral, las casas coloniales y las fortalezas de los alrededores para ofrecerte un vivo testimonio del dramático choque cultural que supuso la llegada de los españoles a estas tierras.
Machu Picchu será tu siguiente destino y no menos interesante será lo que descubras de camino hasta su cumbre. Centros textiles donde perviven técnicas ancestrales de confección de la lana de alpaca, ‘tambos’ dispuestos en terrazas sobre empinadas laderas, viejas sendas entre cañones, las tierras de cultivo de Valle Sagrado, el granero del imperio inca…
En Aguas Calientes, nombre puesto por sus baños termales, se inicia la ruta que el profesor de Yale Hiram Bingham popularizó a principios del siglo XX a la mítica ciudadela de Machu Picchu, cuyo nombre significa “montaña vieja”. Se cree que sirvió como santuario y residencia de descanso del gran emperador Pachacútec. Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, sigue fascinando a la humanidad por lo que no acaba de revelarnos.












