El viaje empieza por encima de los 2.000 metros de altitud y no bajarás de las nubes hasta su fin. La habitualmente ignorada Adís Abeba os asombrará con su dinamismo y por un hito en nuestra historia ‘sapien’ como Lucy. Verás al Nilo Azul caer desde 45 metros y desde un ferry alzarse iglesias en medio de islotes. Gondor, el llamado Camelot africano, os hablará del esplendoroso pasado del imperio etíope y aquí y allá irás aprendiendo más sobre su último monarca, Haile Selassie, venerado en Jamaica… Lalibela os aguarda con sus iglesias excavadas en la roca y su liturgia copta, que te sumerge de inmediato en un viejo pasado. Entre otras, conocerás la iglesia solitaria de Bete Giorgis, famosa por su planta en forma de cruz escondida en un foso.
El viaje puede proseguir hacia el sur, en dirección a Harar, el parque de Abiata Shala y las plantaciones de café de Sidamo. Ciudad amurallada, Harar es el corazón espiritual de la comunidad islámica de Etiopía; hay quien considera que ostenta la mayor concentración de mezquitas de todo el mundo. Es también famoso por haber alojado al poeta Arthur Rimbaud en la época en que se dedicó al tráfico de armas…
El parque Abiata Shala debe su nombre al de dos lagos vecinos donde se encuentran múltiples especies de aves acuáticas. El segundo, el Shala, está encajonado en un cráter de 266 metros de profundidad y tiene en su orilla manantiales de agua caliente donde es posible hasta cocinar. La provincia Sidamo es por contraste un paisaje de intenso verdor. Conocerás poblaciones como las de Yirga Alem, donde se produce uno de los cafés de mayor calidad y más originales del mundo, en la propia cuna del café.












