Rodeado de 16 hectáreas de refrescantes jardines, ofrece una espectacular vista sobre las pirámides de Giza, de las que también podrás disfrutar si solo pasas a comer a su restaurante exterior.
Más allá de esta apabullante ubicación, encontrarás un establecimiento donde nada defrauda porque cumple al cien por cien con las expectativas que puede tener cualquiera de un confortable hotel moderno, lo que ya es mucho decir en un país como Egipto.
A destacar su arquitectura de poca altura (un signo de respeto hacia las pirámides), sus contenidos guiños a la cultural local (sin caer en estridénticas reinterpretaciones del pasado) y su magnífica piscina en mitad del jardín y acompañada de alargadas palmeras. El chapuzón tras una intensa jornada en modo Indiana Jones suscitará incontenibles sonrisas.









