Hay razones obvias para volar al archipiélago de Bocas del Toro desde Ciudad de Panamá o cruzar por carretera desde el Caribe costarricense: sus playas (playa Escondida y playa Bluff se encuentran entre las más famosas de Panamá), sus resorts y sus aguas turquesas.
Pero sería reduccionista ceñirse a esta imbatible tríada. Ampliemos el catálogo hacia su otro gran atractivo: las más de 13.000 hectáreas de la reserva marina Isla Bastimentos, que protegen 130 islas y cayos coralinos donde puedes sufrir de ansiedad de tanto que tienes para mirar con una gafas de bucear, mientras que tierra adentro podrás observar monos, perezosos, caimanes, cocodrilos y 28 especies de anfibios y reptiles.
Y añadamos a todo esto el cóctel étnico y cultural que da tanto sabor a sus islas. Indígenas de la etnia Ngobe Buglé conviven con descendientes de esclavos y ahora también hasta chinos. La globalización, claro, llega a todas partes.



