La península de Nicoya y la provincia de Guanacaste suman en la región noroeste de Costa Rica un concentrado imbatible de playas, cascadas, fondos cristalinos y ambiente ‘chill out’. Desde el norte, con la península de Papagayo como referencia, hasta el sur, donde aguardan las playas de Santa Teresa, se suceden lodges y hoteles de un encanto y refinamiento que es pura vida. ¿Suficiente para ser feliz? Para el pueblo nicoya basta con tener un propósito en la vida, comer de manera sana, darse baños de sol y respetar el medio ambiente. Nada más y nada menos…
La región es un paraíso para los amantes del surf y para muchas otras actividades vinculadas a la naturaleza. Hay para todos los gustos: yoga al amanecer, paseo a caballo sobre la arena, kayak por costas vírgenes, senderismo, tirolinas… También esconde paraísos naturales como el Área de Conservación de Guanacaste, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco; la reserva biológica de Boca Nosara, un área de manglares en la que selva y playa se besan con pasión, o el Parque Nacional Cabo Blanco, la primera reserva natural creada en Costa Rica, una iniciativa del sueco Olof Wessberg y su esposa en 1963 con el propósito de conservar los últimos bosques autóctonos de la región.











