Perito Moreno y El Chaltén, la Patagonia glacial
¿Cómo no ir a verlo si es una de las grandes catedrales de la naturaleza? De acuerdo que su fama atrae a mucha gente, pero da igual, seremos capaces de abstraernos ante el despliegue de semejante lengua de hielo, y como bálsamo, en el entorno del Parque Nacional de los Glaciares encontrarás un montón de rincones donde no ver ni a un alma y que podrás recorrer a pie, navegando o a caballo. Además, tienes la opción de escaparte a El Chaltén, una de las mecas mundiales del senderismo, donde te aguarda un alojamiento único al pie de la montaña.
Del Perito Moreno se pueden decir muchas cosas increíbles, pero lo importante es sentirlo, oír su latido. Ir. Y no hay mayor problema en hacerlo precisamente porque es uno de los glaciares más accesibles que existen. Sus medidas de 30 km de largo por 5 km de ancho y 60 m de alto son excepcionales, pero lo que le hace realmente único es su parsimonioso avance de 2 m por día, lo que provoca un constante ruido sordo y, de tanto en tanto, el desprendimiento de lascas de hielo sobre el agua.
Lo mejor ocurre solo ciertos años: el desplome de todo su frente debido a que llega a hacer presa y sufre como consecuencia la presión del agua. Todo un cataclismo que solo los muy afortunados han podido contemplar. Aterrizarás en El Calafate, ciudad que ha conocido la prosperidad gracias a las visitas que propician su entorno sin parangón, donde la estepa patagónica choca contra los Andes y sus glaciares de forma tan limpia que parece un escenario dibujado.
Para adentrarnos con mayor profundidad en la montaña, nos trasladaremos a El Chaltén, a poco más de 200 km por carretera desde El Calafate. Es una meca de la escalada mundial debido al desafío que presentan las paredes del Fitz-Roy. Pero no hace falta llegar tan lejos; los amantes de las botas de monte encuentran opciones para todos los niveles. Chaltén significa en la lengua aonikenk de los antiguos tehuelches “montaña humeante”, pues esa es la impresión que da cuando las nubes se juegan con el viento en su picuda cima.









